Esta semana he presenciado dos conversaciones que me han llevado a esta reflexión. La primera la mantenían dos profesionales con mucha experiencia a sus espaldas:
"...pero porque no presentas una queja, el procediemiento no ha sido el adecuado, ¿no te das cuenta que no es una buena profesional?"..."Sí, si me doy cuenta pero es tan amable que el resto me da igual, ya lo solucionaré yo!!! Mira profesionales hay muchos, buenos y malos, pero personas amables y atentas como ella ¡hay tan pocas!!!!!"...
La segunda fue la declaración de un coachee que volvió a ratificar la importancia de este "valor"...."fui a comprar un producto a unos grandes almacenes y salí completamente desencantado, sí había muchos más productos donde elegir pero la persona que me atendió fue muy desagradable ante mis requerimientos, por lo que al final me fui sin adquirir nada. Al cabo de unos días entré en un pequeño comercio de barrio, con mucho menos productos donde poder elegir pero con un trato amable y exquisito...al final compré más de lo que tenía pensado y ha conseguido tenerme como un cliente incondicional..."
A los pocos días tuve una reunión con el director del Dpto. Comercial, para una de las empresas con las que colaboro, y me preguntó si yo, como responsable de una de las líneas de negocio, sabía cual era alguna de las claves del servicio que se presta en este departamento y aunque parezca obvio le comenté: la escucha y la amabilidad en el trato es lo que marca la diferencia entre esta empresa y la competencia.
Da igual que sean personas mayores, jóvenes,profesionales o no, inmigrantes o españoles, empresas grandes o pequeñas, personas sin empleo...cualquiera de estas personas quiere recibir un trato amable y agradable. Además, cuando uno se toma la molestia de preguntar a los clientes el porqué se han decantado por una empresa y no por otra, algunos confiesan que no saben, otros confían en la profesionalidad de la empresa elegida pero son muchos lo que confirman que la atención y la amabilidad de la persona que le ha atendido ha sido la clave en su elección.
¿Qué nos ha pasado?
¿Porqué valoramos tan sobremanera que las personas sean amables?
¿No es o (debería) ser inherente al ser humano tratar con amabilidad a nuestros congéneres? ¿Dónde ha ido a parar la amabilidad, el trato cariñoso y cercano?
A todos aquellos que acepten el reto os propongo: pasar a la acción y poner un pequeño granito de arena en nuestra sociedad. Esto quiere decir estar muy pendientes de este aspecto durante una semana y trabajarlo fuerte!
VAMOS A SER AMABLES DURANTE UNA SEMANA....por lo menos!!!!!
Os animáis a practicar el "amabiling"????
Alicia Alberola
PD.- Fijaros en las caras y en las reacciones de los demás cuando se les trata con amabilidad....ES IMPRESIONANTE!!!!!!
¿Has decidido ser protagonista en tu vida o mero observador? Ofrezco "una barca y un remo" a todas aquellas personas que han decidido ser los protagonistas de su travesía, en cualquier faceta de su vida.
viernes, 3 de julio de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
¿Cuántas veces te has parado hoy a coger aire?
Muy a menudo, más de lo que nos gustaría, nos pasamos el día corriendo y corriendo para, al final, llegar tarde a todos sitios, y después de tantas carreras en lugar de sentirnos bien nos sentimos frustrados y sobre todo agotados.
En infinidad de ocasiones no caemos en la cuenta que hemos respirado lo justo para no morirnos en todo el día, menos mal que nuestro organismo es muy inteligente y aunque nosotros nos empeñemos en no parar ni para respirar, él afortunadamente no hace ni caso y toma el aire necesario para subsistir, no con mucha calidad, pero por lo menos para no morir asfixiado.
Realmente, ¿nos supone tanto esfuerzo parar a respirar? Si este planteamiento se lo hiciéramos a una persona que vive fuera de una gran ciudad se pensaría que andamos un pelín perjudicados de la “azotea” pero cuando esto lo comentamos con otras personas que “comparten” ciudad con nosotros no les parece tan extraño, al contrario a todos les suena el tema. Pero, entonces, ¿porque no tomamos aliento?
No nos damos cuenta pero cuando respiramos profundamente, muchos de nuestros órganos funcionan con menos trabajo y, por lo tanto, mejor: cerebro, estómago, pulmones, circulación sanguínea,…e incluso el caos, los problemas, las complicaciones diarias, no es que se arreglen, que más me gustaría a mi, pero si que pierden intensidad.
Una buena excusa para PARAR es hacer coaching, de esta manera "matamos dos o tres o cuatro... pájaros de un tiro".
Yo no soy médico pero mi experiencia me dice que cuando paro y respiro mi vida tiene otra intensidad y otro color (... y sobre todo menos visitas al médico).
Si no os lo creéis probad y si compartís la misma opinión probad también.
Alicia Alberola
Co-active coach.
En infinidad de ocasiones no caemos en la cuenta que hemos respirado lo justo para no morirnos en todo el día, menos mal que nuestro organismo es muy inteligente y aunque nosotros nos empeñemos en no parar ni para respirar, él afortunadamente no hace ni caso y toma el aire necesario para subsistir, no con mucha calidad, pero por lo menos para no morir asfixiado.
Realmente, ¿nos supone tanto esfuerzo parar a respirar? Si este planteamiento se lo hiciéramos a una persona que vive fuera de una gran ciudad se pensaría que andamos un pelín perjudicados de la “azotea” pero cuando esto lo comentamos con otras personas que “comparten” ciudad con nosotros no les parece tan extraño, al contrario a todos les suena el tema. Pero, entonces, ¿porque no tomamos aliento?
No nos damos cuenta pero cuando respiramos profundamente, muchos de nuestros órganos funcionan con menos trabajo y, por lo tanto, mejor: cerebro, estómago, pulmones, circulación sanguínea,…e incluso el caos, los problemas, las complicaciones diarias, no es que se arreglen, que más me gustaría a mi, pero si que pierden intensidad.
Una buena excusa para PARAR es hacer coaching, de esta manera "matamos dos o tres o cuatro... pájaros de un tiro".
Yo no soy médico pero mi experiencia me dice que cuando paro y respiro mi vida tiene otra intensidad y otro color (... y sobre todo menos visitas al médico).
Si no os lo creéis probad y si compartís la misma opinión probad también.
Alicia Alberola
Co-active coach.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Coaching: ¿profesión o modo de vida?
Se trata de una reflexión en voz alta o autocrítica, llámalo "X" y, por supuesto, una posible perspectiva, pero evidentemente hay otras muchas.
Desde que comencé mi contacto con el coaching me dí cuenta que "el hábito no hace al monje" y fuí descubriendo como detrás de esta magnífica profesión hay absolutamente de todo: excelentes personas, buenas, malas y "malísimas".
Hay tres aspectos que son el caballo de batalla de ésta y de otras muchas profesiones: la formación, la escucha y el dinero.
En cuanto a la formación: ¿todos los profesionales del coaching que van dando conferencias, haciendo cursos, escribiendo libros, "sentando cátedra", realmente están capacitados y cualificados para hacerlo? Me he encontrado en conferencias en las que he sentido vergüenza ajena. Libros que, los cojas por donde los cojas, no te dicen nada, o dicen obviedades que no hace falta ser coach acreditado como PCC para escribirlas. Creo sinceramente que a muchos todavía nos falta un hervor y me incluyo, POR SUPUESTO!...Recuerdo que hace unos meses una compañera coach me animó a que escribiéramos un libro entre las dos. Mi respuesta fue en primer lugar, de sorpresa y de agradecimiento porque contara conmigo y, en segundo lugar, de rechazo porque como le dije en su día: "yo no tengo todavía grandes avances que contar", estoy empezando y como todo lo realmente bueno en la vida esta carrera debe hacerse con tranquilidad, paso a paso, para que todo lo que se va consiguiendo/aprendiendo se aposente en los pilares adecuados y logremos al final una construcción sólida y segura.
En cuanto al tema de la escucha, creo es una "aptitud" fundamental para cualquier ser humano, y que no se cultiva ni se entrena demasiado en líneas generales, pero ...que un coach no es escuche es juzgado de guardia!!! Bueno pues me estoy encontrando con muchos profesionales que SÍ escuchan pero "sólo" se escuchan a ellos mismos...Impresionante! Este es un aspecto que no deja de sorprenderme.
Y , por último, el dinero: Muchas veces habló con algunos compañeros coachs sobre este tema y nos da una cierta pena ver como se está mercantilizando una profesión tan plena y tan altruista. No se trata de que seamos ONG'S pero desde luego es una profesión en donde el dar: nuestro tiempo, nuestra comprensión, está siempre presente y, aunque no sea ni mucho menos deshonroso ganarse la vida con el coaching, de ahí a lo que estamos viendo con algunos profesionales o escuelas que lo que persiguen es el vil metal no me parece correcto.
Como he dicho se trata de mi opinión que no quiere decir ni que sea la única ni que yo esté en posesión de la verdad. ES UNA PERSPECTIVA!!!
¿Tienes tu otra perspectiva?¿ Te apetece compartirla?
Alicia Alberola
Co-active coach.
Desde que comencé mi contacto con el coaching me dí cuenta que "el hábito no hace al monje" y fuí descubriendo como detrás de esta magnífica profesión hay absolutamente de todo: excelentes personas, buenas, malas y "malísimas".
Hay tres aspectos que son el caballo de batalla de ésta y de otras muchas profesiones: la formación, la escucha y el dinero.
En cuanto a la formación: ¿todos los profesionales del coaching que van dando conferencias, haciendo cursos, escribiendo libros, "sentando cátedra", realmente están capacitados y cualificados para hacerlo? Me he encontrado en conferencias en las que he sentido vergüenza ajena. Libros que, los cojas por donde los cojas, no te dicen nada, o dicen obviedades que no hace falta ser coach acreditado como PCC para escribirlas. Creo sinceramente que a muchos todavía nos falta un hervor y me incluyo, POR SUPUESTO!...Recuerdo que hace unos meses una compañera coach me animó a que escribiéramos un libro entre las dos. Mi respuesta fue en primer lugar, de sorpresa y de agradecimiento porque contara conmigo y, en segundo lugar, de rechazo porque como le dije en su día: "yo no tengo todavía grandes avances que contar", estoy empezando y como todo lo realmente bueno en la vida esta carrera debe hacerse con tranquilidad, paso a paso, para que todo lo que se va consiguiendo/aprendiendo se aposente en los pilares adecuados y logremos al final una construcción sólida y segura.
En cuanto al tema de la escucha, creo es una "aptitud" fundamental para cualquier ser humano, y que no se cultiva ni se entrena demasiado en líneas generales, pero ...que un coach no es escuche es juzgado de guardia!!! Bueno pues me estoy encontrando con muchos profesionales que SÍ escuchan pero "sólo" se escuchan a ellos mismos...Impresionante! Este es un aspecto que no deja de sorprenderme.
Y , por último, el dinero: Muchas veces habló con algunos compañeros coachs sobre este tema y nos da una cierta pena ver como se está mercantilizando una profesión tan plena y tan altruista. No se trata de que seamos ONG'S pero desde luego es una profesión en donde el dar: nuestro tiempo, nuestra comprensión, está siempre presente y, aunque no sea ni mucho menos deshonroso ganarse la vida con el coaching, de ahí a lo que estamos viendo con algunos profesionales o escuelas que lo que persiguen es el vil metal no me parece correcto.
Como he dicho se trata de mi opinión que no quiere decir ni que sea la única ni que yo esté en posesión de la verdad. ES UNA PERSPECTIVA!!!
¿Tienes tu otra perspectiva?¿ Te apetece compartirla?
Alicia Alberola
Co-active coach.
sábado, 11 de abril de 2009
Garantías????
¿Qué ocurre en nuestro interior que hace que ante circunstancias que sabemos que no nos hacen bien seguimos en la misma trayectoria, sin salir de nuestro supuesto área de confort, pero pasándolo mal?
Hace unos días uno de mis clientes me comentaba que lo estaba pasando muy mal y que después de algunas sesiones de coaching había llegado a saber cual era el desencadenante de esta situación y, también, sabía como solucionarla. Entonces le pregunté: ¿qué es lo que te falta, ¿cuál es el empujón que necesitas? Como no me decía nada le "pinché" un poco para ver si así reaccionaba ... al final llegó a la conclusión de que si no se ponía en acción era porque no tenía garantías de que la decisión que tenía que adoptar, y que suponía su mejora, fuera realmente la adecuada.
Esto nos llevó a una reflexión: ¿De cuantas de las acciones que emprendemos al cabo del día tenemos garantía de que son las más correctas o las adecuadas? Si no hay garantía de éxito: ¿no me muevo? o ¿me muevo aunque el resultado exitoso no lo tenga garantizado al cien por cien ? Cualquier opción es buena.
Evidentemente, a lo largo de nuestra vida no siempre actuamos igual pero si sería interesante observar cual ha sido nuestra tónica general:
- ¿Andamos con pies de plomo a la hora de tomar decisiones?
- ¿Nos lanzamos a lo loco?
- ¿Valoramos los pros y los contras y nos lanzamos?
A todos nos han dicho o hemos oído en infinidad de ocasiones: "tomes la decisión que tomes siempre te equivocarás" o "la primera decisión es siempre la buena" y otras muchas... Yo, personalmente, me quedo con la segunda "máxima" y además la suelo llevar a la práctica con frecuencia y ¿sabéis porqué? Porque creo que ante situaciones que nos exigen tomar una decisión la primera que tomamos está siempre muy influenciada por la intuición, por nuestro interior, por aquello que no "chirría" o no y ésto le da un valor añadido que le quitamos cuando hacemos que esta decisión pase por nuestro intelecto y la razonemos.
¿Cuántos problemas nos evitaríamos y evitaríamos a los demás si dejáramos más cancha a la intuición?
Alicia Alberola.
Hace unos días uno de mis clientes me comentaba que lo estaba pasando muy mal y que después de algunas sesiones de coaching había llegado a saber cual era el desencadenante de esta situación y, también, sabía como solucionarla. Entonces le pregunté: ¿qué es lo que te falta, ¿cuál es el empujón que necesitas? Como no me decía nada le "pinché" un poco para ver si así reaccionaba ... al final llegó a la conclusión de que si no se ponía en acción era porque no tenía garantías de que la decisión que tenía que adoptar, y que suponía su mejora, fuera realmente la adecuada.
Esto nos llevó a una reflexión: ¿De cuantas de las acciones que emprendemos al cabo del día tenemos garantía de que son las más correctas o las adecuadas? Si no hay garantía de éxito: ¿no me muevo? o ¿me muevo aunque el resultado exitoso no lo tenga garantizado al cien por cien ? Cualquier opción es buena.
Evidentemente, a lo largo de nuestra vida no siempre actuamos igual pero si sería interesante observar cual ha sido nuestra tónica general:
- ¿Andamos con pies de plomo a la hora de tomar decisiones?
- ¿Nos lanzamos a lo loco?
- ¿Valoramos los pros y los contras y nos lanzamos?
A todos nos han dicho o hemos oído en infinidad de ocasiones: "tomes la decisión que tomes siempre te equivocarás" o "la primera decisión es siempre la buena" y otras muchas... Yo, personalmente, me quedo con la segunda "máxima" y además la suelo llevar a la práctica con frecuencia y ¿sabéis porqué? Porque creo que ante situaciones que nos exigen tomar una decisión la primera que tomamos está siempre muy influenciada por la intuición, por nuestro interior, por aquello que no "chirría" o no y ésto le da un valor añadido que le quitamos cuando hacemos que esta decisión pase por nuestro intelecto y la razonemos.
¿Cuántos problemas nos evitaríamos y evitaríamos a los demás si dejáramos más cancha a la intuición?
Alicia Alberola.
martes, 10 de marzo de 2009
¿Te apuntas al kilómetro extra?
Tranquilos , no se trata de una nueva técnica o táctica para perder peso antes de Semana Santa, aunque pensándolo bien si puede considerarse una forma de "ejercício".
Lo que sigue es de autor anónimo, pero lo cita Philip Humbert en su "Bonus TIP's Letter!" de Marzo de 1999, con el título de "Una Noche Tormentosa"
Una noche tormentosa hace muchos años, un hombre mayor y su esposa entraron a la recepción de un pequeño hotel en Filadelfia. Intentando conseguir resguardo de la copiosa lluvia la pareja se aproxima al mostrador y pregunta:
- ¿Puede darnos una habitación?
El empleado, un hombre atento con una cálida sonrisa les dijo:
- Hay tres convenciones simultáneas en Filadelfia... Todas las habitaciones de nuestro hotel y de los demás están ocupadas.
El matrimonio se angustió pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo espantoso pudieran conseguir dónde pasar la noche.Pero el empleado les dijo:
- Miren...no puedo enviarlos afuera con esta lluvia, si ustedes aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación...yo me arreglaré en un sillón de la oficina.
El matrimonio lo rechazó, pero el empleado insistió de buena gana y finalmente terminaron ocupando su habitación.
A la mañana siguiente, al pagar la factura el hombre pidió hablar con él y le dijo:
- Usted es el tipo de Gerente que yo tendría en mi propio hotel...quizás algún día construya un hotel para devolverle el favor que nos ha hecho.
El conserje tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente.
Pasados dos años el conserje recibió una carta del hombre, donde le recordaba la anécdota y le enviaba un pasaje ida y vuelta a New York con el pedido expreso de que los visitase.Con cierta curiosidad el conserje no desaprovechó esta oportunidad de visitar gratis New York y acudió a la cita.
En esta ocasión el hombre mayor lo llevó a la esquina de la Quinta Avenida y la calle 34 y señaló con el dedo un imponente edificio de piedra rojiza y le dijo:
- ¡¡Este es el Hotel que he construido para usted!!
El conserje lo miró anonadado y apenas atinó a balbucear:
- ¿Usted me está haciendo una broma, verdad?
- Puedo asegurarle que no.Le contestó con una sonrisa cómplice el hombre mayor.
Y así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a su primer gerente de nombre George C. Boldt (el nombre del conserje de la noche lluviosa).
Obviamente George C. Boldt nunca soñó que su vida estaba cambiando para siempre cuando hizo "su kilómetro extra" para atender al viejo Waldorf Astor en aquella noche tormentosa.
No tenemos muchos "Waldorf Astor" en el mundo, pero un jefe satisfecho, un cliente sorprendido, un amigo reconfortado, ...pueden equivaler a nuestro Waldorf-Astoria personal.
¿Generosidad o inversión de futuro? Llámalo "x" lo importante es que cuando te encuentres ante la tesitura de hacer ese kilómetro extra o no, esa decisión te la dicte directamente tu corazón.
¿No crees que si todos practicáramos más este tipo de "ejercicio" la sociedad que nos rodea tendría otro tono corporal, otro color, otro sonido...? Sería más humana y saludable!!!!
Yo he decidido contribuir con "algunos kilómetros" y tu?
Alicia Alberola.
Coach
Lo que sigue es de autor anónimo, pero lo cita Philip Humbert en su "Bonus TIP's Letter!" de Marzo de 1999, con el título de "Una Noche Tormentosa"
Una noche tormentosa hace muchos años, un hombre mayor y su esposa entraron a la recepción de un pequeño hotel en Filadelfia. Intentando conseguir resguardo de la copiosa lluvia la pareja se aproxima al mostrador y pregunta:
- ¿Puede darnos una habitación?
El empleado, un hombre atento con una cálida sonrisa les dijo:
- Hay tres convenciones simultáneas en Filadelfia... Todas las habitaciones de nuestro hotel y de los demás están ocupadas.
El matrimonio se angustió pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo espantoso pudieran conseguir dónde pasar la noche.Pero el empleado les dijo:
- Miren...no puedo enviarlos afuera con esta lluvia, si ustedes aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación...yo me arreglaré en un sillón de la oficina.
El matrimonio lo rechazó, pero el empleado insistió de buena gana y finalmente terminaron ocupando su habitación.
A la mañana siguiente, al pagar la factura el hombre pidió hablar con él y le dijo:
- Usted es el tipo de Gerente que yo tendría en mi propio hotel...quizás algún día construya un hotel para devolverle el favor que nos ha hecho.
El conserje tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente.
Pasados dos años el conserje recibió una carta del hombre, donde le recordaba la anécdota y le enviaba un pasaje ida y vuelta a New York con el pedido expreso de que los visitase.Con cierta curiosidad el conserje no desaprovechó esta oportunidad de visitar gratis New York y acudió a la cita.
En esta ocasión el hombre mayor lo llevó a la esquina de la Quinta Avenida y la calle 34 y señaló con el dedo un imponente edificio de piedra rojiza y le dijo:
- ¡¡Este es el Hotel que he construido para usted!!
El conserje lo miró anonadado y apenas atinó a balbucear:
- ¿Usted me está haciendo una broma, verdad?
- Puedo asegurarle que no.Le contestó con una sonrisa cómplice el hombre mayor.
Y así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a su primer gerente de nombre George C. Boldt (el nombre del conserje de la noche lluviosa).
Obviamente George C. Boldt nunca soñó que su vida estaba cambiando para siempre cuando hizo "su kilómetro extra" para atender al viejo Waldorf Astor en aquella noche tormentosa.
No tenemos muchos "Waldorf Astor" en el mundo, pero un jefe satisfecho, un cliente sorprendido, un amigo reconfortado, ...pueden equivaler a nuestro Waldorf-Astoria personal.
¿Generosidad o inversión de futuro? Llámalo "x" lo importante es que cuando te encuentres ante la tesitura de hacer ese kilómetro extra o no, esa decisión te la dicte directamente tu corazón.
¿No crees que si todos practicáramos más este tipo de "ejercicio" la sociedad que nos rodea tendría otro tono corporal, otro color, otro sonido...? Sería más humana y saludable!!!!
Yo he decidido contribuir con "algunos kilómetros" y tu?
Alicia Alberola.
Coach
domingo, 8 de febrero de 2009
¡Siempre hay algo antes que YO!!!
¿Porqué siempre nos dejamos para los últimos?, ¿Porqué siempre hay otras prioridades, urgencias, deberes, obligaciones...?, en definitiva SIEMPRE hay algo antes que NOSOTROS!!!
¿Os suena esta afirmación? A mi sí, llevo mucho tiempo con este "soniquete" en mi interior y he comprobado que somos muchos los que entonamos dicha melodía. Hasta que de repente algo, que suele ser una "desgracia" o acontecimiento de mayor o menor envergadura, nos para en seco y nos hace reflexionar y plantearnos que es lo que queremos, cuales son realmente las prioridades en nuestra vida.
Cuantas veces hemos oído a alguna persona que ha sufrido una desgracia o que le pasado muy de cerca que dice: "el orden de mis prioridades ha cambiado" ahora valoro todos y cada uno de los pequeños momentos e instantes de mi vida. Entonces,
¿Hasta cuando vamos a seguir esperando para darnos ese ratito de protagonismo tan necesario para llevar una vida plena?
¿Es "todo" más importante que nosotros?
¿Qué tenemos que hacer para darnos de vez en cuando algo de prioridad?
Nosotros TAMBIÉN somos importantes pero no sólo para nosotros mismos sino también para todas aquellas personas que tenemos a nuestro alrededor y que nos quieren. Cuando no nos permitimos parar y priorizar y sobre todo elegir lo que queremos para vivir plenamente, lo que hacemos es subsistir y eso a la larga no es bueno ni para nosotros ni para nuestros seres queridos.
Esto es lo que me ocurrió el otro día con un cliente, llevaba mucho tiempo diciéndome "tengo que quedar contigo y charlar de unos temas que me preocupan" pero nunca llegaba el momento y así meses y meses. Hasta que de repente un día me llama muy angustiado porque ya no podía más...había tocado fondo y tanto él como su familia lo estaban pasando francamente mal.
La pregunta es: ¿es necesario tocar fondo para que paremos? ¿no es un coste muy elevado para todos?
Alicia Alberola
Co-active coach
www.alberola.org
¿Os suena esta afirmación? A mi sí, llevo mucho tiempo con este "soniquete" en mi interior y he comprobado que somos muchos los que entonamos dicha melodía. Hasta que de repente algo, que suele ser una "desgracia" o acontecimiento de mayor o menor envergadura, nos para en seco y nos hace reflexionar y plantearnos que es lo que queremos, cuales son realmente las prioridades en nuestra vida.
Cuantas veces hemos oído a alguna persona que ha sufrido una desgracia o que le pasado muy de cerca que dice: "el orden de mis prioridades ha cambiado" ahora valoro todos y cada uno de los pequeños momentos e instantes de mi vida. Entonces,
¿Hasta cuando vamos a seguir esperando para darnos ese ratito de protagonismo tan necesario para llevar una vida plena?
¿Es "todo" más importante que nosotros?
¿Qué tenemos que hacer para darnos de vez en cuando algo de prioridad?
Nosotros TAMBIÉN somos importantes pero no sólo para nosotros mismos sino también para todas aquellas personas que tenemos a nuestro alrededor y que nos quieren. Cuando no nos permitimos parar y priorizar y sobre todo elegir lo que queremos para vivir plenamente, lo que hacemos es subsistir y eso a la larga no es bueno ni para nosotros ni para nuestros seres queridos.
Esto es lo que me ocurrió el otro día con un cliente, llevaba mucho tiempo diciéndome "tengo que quedar contigo y charlar de unos temas que me preocupan" pero nunca llegaba el momento y así meses y meses. Hasta que de repente un día me llama muy angustiado porque ya no podía más...había tocado fondo y tanto él como su familia lo estaban pasando francamente mal.
La pregunta es: ¿es necesario tocar fondo para que paremos? ¿no es un coste muy elevado para todos?
Alicia Alberola
Co-active coach
www.alberola.org
sábado, 17 de enero de 2009
ESTE AÑO VOY A…
Os suena la frase, ¿verdad?
Todos los años, sin excepción, nos prometemos a nosotros mismos la realización de algún propósito, normalmente, éste es un “viejo conocido”, que nos acompaña año tras año, como: dejar de fumar, hacer deporte, visitar más a la familia política, dedicar más tiempo a la familia y menos al trabajo, estudiar más y mejor, discutir menos, ….Todos son muy conocidos, ¿verdad?.
Los más optimistas, a estos propósitos ya conocidos añaden otro u otros como: voy a estudiar un master, voy a cambiar de trabajo, voy a decir “NO” más a menudo, voy a dedicar todos los días un ratito para mí, voy a disfrutar de la vida, no voy a correr, voy a ser fiel a mis principios,...
La pregunta de reflexión es: ¿Por qué se nos olvidan los buenos propósitos de principios de año?
Y como siempre, no vale sólo con reflexionar, además hay que movilizarse y actuar. Por lo que, una vez detectado el porqué, pasamos a: ¿Qué podemos hacer para mantener ese entusiasmo a lo largo del año?
Os propongo algunas ideas, que no quiere decir que sean ni las mejores, ni las únicas y tampoco las que garanticen el éxito al 100%, simplemente son sugerencias que a su vez os pueden dar nuevas ideas:
1.- Podríamos empezar anotando todos los objetivos/propósitos del nuevo año.
2.- Una vez anotados, podríamos seguir dividiendo o troceando uno por uno cada objetivo, de manera que consigamos encarar no un macro objetivo que nos puede desmotivar, por lo grande o lo lejano, sino pequeños retos más llevaderos y de más fácil consecución.
3.- Dado que partimos de la base de que SI vamos a conseguir todos y cada uno de ellos, (porque no hay nada ni nadie que nos lo impida sólo nuestras creencias), procedamos a planificar y disfrutar desde este momento con gratificaciones/premios, grandes o pequeñas a gusto del consumidor. Estos premios, por un lado nos darán el empujón final que nos mueva a la acción y, por otro lado, serán una recompensa por la consecución.
Es muy importante tener en cuenta esta máxima: Siempre, que consigamos algo DEBEMOS reconocérnoslo y querernos por el éxito conseguido, da igual que sea pequeño o grande es NUESTRO ÉXITO y lo hemos conseguido, por lo tanto, celebrémoslo.
En definitiva, y como se conoce en coaching, se trataría de diseñar objetivos SMART: específicos, medibles, realistas, alcanzables, motivadores y con una limitación temporal.
Una vez hecho el listado, ¿cómo consigo recordar, a pesar del día a día, mi propósito? De nuevo os propongo algunas sugerencias:
- Colocar este papel en el que hemos anotado los propósitos en un lugar importante/representativo, es conveniente que nos sea un lugar que se vea mucho porque al poco tiempo dejaremos de verlo. Es mejor ponerlo en un lugar en el que habitualmente dispongamos de paz, de tiempo para pensar, en definitiva de sosiego.
- Los que habitualmente trabajamos con el ordenador podemos poner salvapantallas o fotos en el escritorio que nos recuerden cada uno de los objetivos, de manera que se puedan ir modificando en la medida que se van consiguiendo.
- Buscar un símbolo (colgante, amuleto, pulsera, pin, chapa, fotos, cuadros, música, perfume …) que nos recuerde que tenemos unos “Deberes” muy importantes para nuestro desarrollo personal.
- Apuntar en un calendario fechas en las que podemos hacer un chequeo de cómo van los objetivos…
Y todo ello para que el día 31 de diciembre podamos decir triunfalmente: este año he hecho/cumplido…con TODOS mis objetivos!!!!
¿Aceptas el reto?
Alicia Alberola
Todos los años, sin excepción, nos prometemos a nosotros mismos la realización de algún propósito, normalmente, éste es un “viejo conocido”, que nos acompaña año tras año, como: dejar de fumar, hacer deporte, visitar más a la familia política, dedicar más tiempo a la familia y menos al trabajo, estudiar más y mejor, discutir menos, ….Todos son muy conocidos, ¿verdad?.
Los más optimistas, a estos propósitos ya conocidos añaden otro u otros como: voy a estudiar un master, voy a cambiar de trabajo, voy a decir “NO” más a menudo, voy a dedicar todos los días un ratito para mí, voy a disfrutar de la vida, no voy a correr, voy a ser fiel a mis principios,...
La pregunta de reflexión es: ¿Por qué se nos olvidan los buenos propósitos de principios de año?
Y como siempre, no vale sólo con reflexionar, además hay que movilizarse y actuar. Por lo que, una vez detectado el porqué, pasamos a: ¿Qué podemos hacer para mantener ese entusiasmo a lo largo del año?
Os propongo algunas ideas, que no quiere decir que sean ni las mejores, ni las únicas y tampoco las que garanticen el éxito al 100%, simplemente son sugerencias que a su vez os pueden dar nuevas ideas:
1.- Podríamos empezar anotando todos los objetivos/propósitos del nuevo año.
2.- Una vez anotados, podríamos seguir dividiendo o troceando uno por uno cada objetivo, de manera que consigamos encarar no un macro objetivo que nos puede desmotivar, por lo grande o lo lejano, sino pequeños retos más llevaderos y de más fácil consecución.
3.- Dado que partimos de la base de que SI vamos a conseguir todos y cada uno de ellos, (porque no hay nada ni nadie que nos lo impida sólo nuestras creencias), procedamos a planificar y disfrutar desde este momento con gratificaciones/premios, grandes o pequeñas a gusto del consumidor. Estos premios, por un lado nos darán el empujón final que nos mueva a la acción y, por otro lado, serán una recompensa por la consecución.
Es muy importante tener en cuenta esta máxima: Siempre, que consigamos algo DEBEMOS reconocérnoslo y querernos por el éxito conseguido, da igual que sea pequeño o grande es NUESTRO ÉXITO y lo hemos conseguido, por lo tanto, celebrémoslo.
En definitiva, y como se conoce en coaching, se trataría de diseñar objetivos SMART: específicos, medibles, realistas, alcanzables, motivadores y con una limitación temporal.
Una vez hecho el listado, ¿cómo consigo recordar, a pesar del día a día, mi propósito? De nuevo os propongo algunas sugerencias:
- Colocar este papel en el que hemos anotado los propósitos en un lugar importante/representativo, es conveniente que nos sea un lugar que se vea mucho porque al poco tiempo dejaremos de verlo. Es mejor ponerlo en un lugar en el que habitualmente dispongamos de paz, de tiempo para pensar, en definitiva de sosiego.
- Los que habitualmente trabajamos con el ordenador podemos poner salvapantallas o fotos en el escritorio que nos recuerden cada uno de los objetivos, de manera que se puedan ir modificando en la medida que se van consiguiendo.
- Buscar un símbolo (colgante, amuleto, pulsera, pin, chapa, fotos, cuadros, música, perfume …) que nos recuerde que tenemos unos “Deberes” muy importantes para nuestro desarrollo personal.
- Apuntar en un calendario fechas en las que podemos hacer un chequeo de cómo van los objetivos…
Y todo ello para que el día 31 de diciembre podamos decir triunfalmente: este año he hecho/cumplido…con TODOS mis objetivos!!!!
¿Aceptas el reto?
Alicia Alberola
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