martes, 10 de marzo de 2009

¿Te apuntas al kilómetro extra?

Tranquilos , no se trata de una nueva técnica o táctica para perder peso antes de Semana Santa, aunque pensándolo bien si puede considerarse una forma de "ejercício".


Lo que sigue es de autor anónimo, pero lo cita Philip Humbert en su "Bonus TIP's Letter!" de Marzo de 1999, con el título de "Una Noche Tormentosa"


Una noche tormentosa hace muchos años, un hombre mayor y su esposa entraron a la recepción de un pequeño hotel en Filadelfia. Intentando conseguir resguardo de la copiosa lluvia la pareja se aproxima al mostrador y pregunta:
- ¿Puede darnos una habitación?
El empleado, un hombre atento con una cálida sonrisa les dijo:
- Hay tres convenciones simultáneas en Filadelfia... Todas las habitaciones de nuestro hotel y de los demás están ocupadas.
El matrimonio se angustió pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo espantoso pudieran conseguir dónde pasar la noche.Pero el empleado les dijo:
- Miren...no puedo enviarlos afuera con esta lluvia, si ustedes aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación...yo me arreglaré en un sillón de la oficina.
El matrimonio lo rechazó, pero el empleado insistió de buena gana y finalmente terminaron ocupando su habitación.
A la mañana siguiente, al pagar la factura el hombre pidió hablar con él y le dijo:
- Usted es el tipo de Gerente que yo tendría en mi propio hotel...quizás algún día construya un hotel para devolverle el favor que nos ha hecho.
El conserje tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente.
Pasados dos años el conserje recibió una carta del hombre, donde le recordaba la anécdota y le enviaba un pasaje ida y vuelta a New York con el pedido expreso de que los visitase.Con cierta curiosidad el conserje no desaprovechó esta oportunidad de visitar gratis New York y acudió a la cita.
En esta ocasión el hombre mayor lo llevó a la esquina de la Quinta Avenida y la calle 34 y señaló con el dedo un imponente edificio de piedra rojiza y le dijo:
- ¡¡Este es el Hotel que he construido para usted!!
El conserje lo miró anonadado y apenas atinó a balbucear:
- ¿Usted me está haciendo una broma, verdad?
- Puedo asegurarle que no.Le contestó con una sonrisa cómplice el hombre mayor.
Y así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a su primer gerente de nombre George C. Boldt (el nombre del conserje de la noche lluviosa).
Obviamente George C. Boldt nunca soñó que su vida estaba cambiando para siempre cuando hizo "su kilómetro extra" para atender al viejo Waldorf Astor en aquella noche tormentosa.
No tenemos muchos "Waldorf Astor" en el mundo, pero un jefe satisfecho, un cliente sorprendido, un amigo reconfortado, ...pueden equivaler a nuestro Waldorf-Astoria personal.


¿Generosidad o inversión de futuro? Llámalo "x" lo importante es que cuando te encuentres ante la tesitura de hacer ese kilómetro extra o no, esa decisión te la dicte directamente tu corazón.



¿No crees que si todos practicáramos más este tipo de "ejercicio" la sociedad que nos rodea tendría otro tono corporal, otro color, otro sonido...? Sería más humana y saludable!!!!

Yo he decidido contribuir con "algunos kilómetros" y tu?



Alicia Alberola.


Coach

domingo, 8 de febrero de 2009

¡Siempre hay algo antes que YO!!!

¿Porqué siempre nos dejamos para los últimos?, ¿Porqué siempre hay otras prioridades, urgencias, deberes, obligaciones...?, en definitiva SIEMPRE hay algo antes que NOSOTROS!!!


¿Os suena esta afirmación? A mi sí, llevo mucho tiempo con este "soniquete" en mi interior y he comprobado que somos muchos los que entonamos dicha melodía. Hasta que de repente algo, que suele ser una "desgracia" o acontecimiento de mayor o menor envergadura, nos para en seco y nos hace reflexionar y plantearnos que es lo que queremos, cuales son realmente las prioridades en nuestra vida.


Cuantas veces hemos oído a alguna persona que ha sufrido una desgracia o que le pasado muy de cerca que dice: "el orden de mis prioridades ha cambiado" ahora valoro todos y cada uno de los pequeños momentos e instantes de mi vida. Entonces,

¿Hasta cuando vamos a seguir esperando para darnos ese ratito de protagonismo tan necesario para llevar una vida plena?

¿Es "todo" más importante que nosotros?

¿Qué tenemos que hacer para darnos de vez en cuando algo de prioridad?

Nosotros TAMBIÉN somos importantes pero no sólo para nosotros mismos sino también para todas aquellas personas que tenemos a nuestro alrededor y que nos quieren. Cuando no nos permitimos parar y priorizar y sobre todo elegir lo que queremos para vivir plenamente, lo que hacemos es subsistir y eso a la larga no es bueno ni para nosotros ni para nuestros seres queridos.


Esto es lo que me ocurrió el otro día con un cliente, llevaba mucho tiempo diciéndome "tengo que quedar contigo y charlar de unos temas que me preocupan" pero nunca llegaba el momento y así meses y meses. Hasta que de repente un día me llama muy angustiado porque ya no podía más...había tocado fondo y tanto él como su familia lo estaban pasando francamente mal.

La pregunta es: ¿es necesario tocar fondo para que paremos? ¿no es un coste muy elevado para todos?

Alicia Alberola
Co-active coach
www.alberola.org

sábado, 17 de enero de 2009

ESTE AÑO VOY A…

Os suena la frase, ¿verdad?

Todos los años, sin excepción, nos prometemos a nosotros mismos la realización de algún propósito, normalmente, éste es un “viejo conocido”, que nos acompaña año tras año, como: dejar de fumar, hacer deporte, visitar más a la familia política, dedicar más tiempo a la familia y menos al trabajo, estudiar más y mejor, discutir menos, ….Todos son muy conocidos, ¿verdad?.

Los más optimistas, a estos propósitos ya conocidos añaden otro u otros como: voy a estudiar un master, voy a cambiar de trabajo, voy a decir “NO” más a menudo, voy a dedicar todos los días un ratito para mí, voy a disfrutar de la vida, no voy a correr, voy a ser fiel a mis principios,...

La pregunta de reflexión es: ¿Por qué se nos olvidan los buenos propósitos de principios de año?

Y como siempre, no vale sólo con reflexionar, además hay que movilizarse y actuar. Por lo que, una vez detectado el porqué, pasamos a: ¿Qué podemos hacer para mantener ese entusiasmo a lo largo del año?

Os propongo algunas ideas, que no quiere decir que sean ni las mejores, ni las únicas y tampoco las que garanticen el éxito al 100%, simplemente son sugerencias que a su vez os pueden dar nuevas ideas:

1.- Podríamos empezar anotando todos los objetivos/propósitos del nuevo año.

2.- Una vez anotados, podríamos seguir dividiendo o troceando uno por uno cada objetivo, de manera que consigamos encarar no un macro objetivo que nos puede desmotivar, por lo grande o lo lejano, sino pequeños retos más llevaderos y de más fácil consecución.

3.- Dado que partimos de la base de que SI vamos a conseguir todos y cada uno de ellos, (porque no hay nada ni nadie que nos lo impida sólo nuestras creencias), procedamos a planificar y disfrutar desde este momento con gratificaciones/premios, grandes o pequeñas a gusto del consumidor. Estos premios, por un lado nos darán el empujón final que nos mueva a la acción y, por otro lado, serán una recompensa por la consecución.

Es muy importante tener en cuenta esta máxima: Siempre, que consigamos algo DEBEMOS reconocérnoslo y querernos por el éxito conseguido, da igual que sea pequeño o grande es NUESTRO ÉXITO y lo hemos conseguido, por lo tanto, celebrémoslo.

En definitiva, y como se conoce en coaching, se trataría de diseñar objetivos SMART: específicos, medibles, realistas, alcanzables, motivadores y con una limitación temporal.

Una vez hecho el listado, ¿cómo consigo recordar, a pesar del día a día, mi propósito? De nuevo os propongo algunas sugerencias:

- Colocar este papel en el que hemos anotado los propósitos en un lugar importante/representativo, es conveniente que nos sea un lugar que se vea mucho porque al poco tiempo dejaremos de verlo. Es mejor ponerlo en un lugar en el que habitualmente dispongamos de paz, de tiempo para pensar, en definitiva de sosiego.

- Los que habitualmente trabajamos con el ordenador podemos poner salvapantallas o fotos en el escritorio que nos recuerden cada uno de los objetivos, de manera que se puedan ir modificando en la medida que se van consiguiendo.

- Buscar un símbolo (colgante, amuleto, pulsera, pin, chapa, fotos, cuadros, música, perfume …) que nos recuerde que tenemos unos “Deberes” muy importantes para nuestro desarrollo personal.

- Apuntar en un calendario fechas en las que podemos hacer un chequeo de cómo van los objetivos…


Y todo ello para que el día 31 de diciembre podamos decir triunfalmente: este año he hecho/cumplido…con TODOS mis objetivos!!!!

¿Aceptas el reto?

Alicia Alberola

jueves, 4 de diciembre de 2008

¿Cuantas veces has dicho hoy: NO?

No se si depende de nuestra cultura o de nuestra forma de ser educados, por lo menos los de mi generación, pero no practicamos mucho el ejercicio de decir "NO" cuando realmente lo que queremos decir es eso: "NO". Pero además de decirlo poco cuando nos decidimos a "trasgredir las reglas" encima nos sentimos culpables. Im-presionante ¿no creéis?.

¿Por qué nos sentimos mal o culpables por decir que NO a algo o a alguien? ¿Qué hay detrás de ese SI pero con desgana que realmente es un "NO"? ¿Quién nos obliga a decir siempre SI y con buena cara? y si me atrevo a decir que "NO", ¿Qué pasa? ¿Qué se hunde? ¿Qué pierdo/gano? ¿Por qué tengo que decir SI a algunas peticiones de jefes/compañeros/amigos/familias/hijos que no nos parecen adecuadas, que incluso nos parecen a veces un abuso, o que simplemente no nos "apetecen"?

Considero que la asertividad debería ser una materia más dentro de nuestro currículum y aprender a ser asertivo, que como sabéis muy bien no tiene nada que ver con ser egoísta o egocéntrico. Si tanto en casa como en la escuela nos hubieran enseñado a tratar de tu a tu a ese temido monosílabo no nos encontraríamos en situaciones embarazosas y un tanto desagradables por la repercusión que a veces tienen para nosotros mismos.Todos hemos comprobado como cuando pedimos a un niño (libre de creencias y condicionamientos) que haga algo y éste no lo quiere hacer, lo que hace es decir NO, Y NO SE SIENTE CULPABLE... ¿Por qué no hacemos eso? ¿Qué hay de malo en ser sinceros con los demás y sobre todo con nosotros mismos?

Os propongo una tarea y es hacer una lista: en una columna ponemos aquellas cosas que hacemos a lo largo del día y con las que no estamos de acuerdo... o "chirrían" dentro de nosotros mismos, como diría mi amigo Josepe. Al lado de las tareas otra columna en la que podemos anotar consecuencias "fatales" de decir que NO a esa tarea y, por último, otra columna en la que anotamos y en Mayúsculas que vamos a hacer decir SI o decir NO. Ah! y se me olvidaba hay una última columna, quizás la más importante, en la que vamos a anotar como nos sentimos con la decisión tomada. Digo que es la más importante porque si realmente "sentimos" y vivimos esa decisiones se nos abrirán las puertas de un nuevo horizonte o se caerán de golpe las "fantásticas creencias" que nos llevan acompañando, desgraciadamente para algunos, desde hace mucho tiempo.

Yo he decidido que lo voy a hacer YA y estoy segura que esta decisión me va a liberar de muchas creencias y ataduras.

¿Te apuntas al asertiving?

Alicia Alberola
Co-active coach.
www.alberola.org/
alicia@alberola.org

sábado, 22 de noviembre de 2008

¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

..."Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?" El verdadero valor del anillo de Jorge Bucay.


Esta frase tan sabia recoge una verdad como "un templo" nos pasamos media vida pidiendo "a gritos" que nos acepten y nos valoren y la otra media frustrados porque lo que recibimos como feedback no es lo que esperamos....¿os suena verdad?



Si lo pensamos bien esto a su vez nos llevaría a una doble reflexión:


- Por un lado, ¿porque necesitamos de forma constante ser valorados y aceptados por los demás?Si partimos de la base que cuando actuamos lo hacemos de acuerdo a unos valores y principios sentidos y vividos, no habría ninguna necesidad de ir pidiendo opinión a nadie de si le gusta o no lo que hago/digo o que le ha parecido tal o cual acción. Muy al contrario si parto de esta base a lo que realmente debería llegar es, a no necesitar la opinión de nadie, porque yo, al actuar conforme a mis principios, ya he conseguido un objetivo muy anhelado por todos: la paz interior y el bienestar (estar-bien), como dice mi compañero coach Borga Milán, y, por lo tanto, lo que opinen los demás ME DA IGUAL!!!!



- Y por otro lado, quien nos ha dado su feedback, ¿esta realmente preparado/capacitado para "valorarme" en profundidad? Seguramente NO y, además, hasta que punto son objetivos sus comentarios o están influenciados por tu luz y la sombra que ésta les hace. Todos sabemos que ser objetivo a la hora de una valoración es sumamente difícil, primero, exige tener una cualificación como profesional y, segundo, tener una cualificación como persona, tanto una como otra son igualmente importantes y difíciles de encontrar en nuestros interlocutores.


En un momento dado en el que me había topado con una pequeña piedra en el camino he encontrado un gran apoyo en unos valiosos y sabios compañeros coaches, LA OCTAVA PROMOCIÓN DE VIVIR DEL COACHING. Todos ellos me han ayudado a ver:
- La parte positiva, que sin duda que hay, en los "malos" momentos o momentos bajitos.

- Que no pasa nada por decir NO, debemos decirlo más a menudo y no sentirnos culpables por ello.

- Que no podemos permitir que personas que no están cualificadas nos valoren.

- Que debemos conseguir estar en paz y ser siempre nosotros mismos, lo que querrá decir que estamos actuando en conscuencia con nuestros valores y sentimientos...

Gracias de corazón a todos y cada de mis compañeros por estar ahí y por el apoyo recibido. Sois increibles!!!!!

Alicia Alberola
Co-active coach.
www.aalberola.org
alicia@alberola.org
648123956

jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Por qué y, sobre todo, para qué corremos tanto?

¿Quién nos dice que la felicidad, la plenitud, la realización personal y profesional están al final en la meta? ¿Cuanto de todo ello no perdemos por las dichosas carreras? E incluso dando por bueno que todo esté al final, en la meta,¿porque hay que ir corriendo?

No es que esté en contra del footing, que me parece un deporte muy saludable aunque no practico dicha modalidad, de lo que estoy en contra es de hacer todo corriendo, de correr porque todos corren, de correr porque hay que llegar el primero, de correr y correr sin más...

Muchas de estas preguntas ya me las he planteado en más de una ocasión, pero siempre lo he hecho de forma muy superficial nunca he ahondado o reflexionado sobre ello. Y después de pensar mucho, esta semana he decidido, otra cosa es que consiga cumplirlo todos los días, que no voy a correr demasiado, un poco sí porque es inherente a mi forma de ser, pero sólo un poco. A partir de este momento voy a coger aire, caminar y valorar todos y cada uno de los momentos de mi vida y para ello tengo el firme propósito de dejar de correr.

Y ya he empezado, esta semana ha habido un gran acontecimiento, porque ahora todos son grandes acontecimientos, para mí en vida profesional y me he prometido a mi misma que lo voy a saborear hasta desgastarlo. Antes lo disfrutaba pero muy a la ligera y enseguida ya estaba organizando o planteándome otro reto para salir corriendo, ahora NO. He decidido que no quiero correr más que nadie, que no tengo porque llegar antes que nadie a la meta, he decidido que lo que quiero es ir al ritmo que me permita disfrutar del camino, de sus flores, de sus aromas, de sus paisajes, de sus paisanajes y también, porque no de sus piedras que ahí están y de ellas también se aprende mucho.

¿Te apuntas a caminar y disfrutar o quieres seguir haciendo footing, en el peor sentido de la palabra?
Alicia Alberola
Co-active coach.
www.alberola.org
alicia@alberola.org

domingo, 28 de septiembre de 2008

Queremos recetas

Cuando alguien se aproxima al mundo del coaching cree que en este ámbito, como en otros muchos, se le van a ofrecer, de manera inmediata, respuestas y recetas y que éstas les van a permitir que sus pequeños o grandes "atascos" se resuelvan en un abrir y cerrar de ojos...

Cuando ya en la primera sesión les comentas, qué es un proceso de coaching y qué pueden esperar de él, los que esperaban "recetas" se decepcionan y se van; otros piensan, a veces en voz alta, "además de pagarte voy a tener que trabajar"... pues SIIIII. Pero aquellos que, realmente, quieren crecer y desarrollarse plenamente se quedan y se ponen manos a la obra, porque no hay otro medio que no sea trabajándose y "pariéndose" a uno mismo como se consigue esta meta. Se trata como todos sabemos de buscar y rebuscar en nuestro interior, de ser honestos con nosotros mismos y trabajar aquellas habilidades que sabemos que tenemos pero que las "sacamos poco a pasear" o incluso descubrir que hay recursos y habilidades que no sabíamos que las teníamos pero ahí están dispuestas a salir.

Una metáfora que creo que es muy ilustrativa es mirar nuestro interior como si fuera una caja que en su interior guarda un muñeco sorpresa. El muñeco está desando que la "capa" se quite para salir esplendoroso, enérgico y demostrarnos que ahí está. Si, he puesto "capa" a propósito y lo he hecho porque, si todos y cada uno de nosostros nos preguntáramos: ¿cuantas capas tenemos, una sobre otra, que hacen que esa magnífica caja no pueda abrirse y desvelar su maravilloso interior?La respuesta sería abrumadora para todos. No sólo porque nos daríamos cuenta de que verdaderamente nos ocultamos bajo capas/armaduras sino también porque veríamos el número y el grosor de éstas.

Yo, desde hace un tiempo he decidio que voy a irme quitando capas, algunas pesaban demasiado y no me dejaban casi ni respirar, y os puedo decir que es un proceso muy liberador en todos los sentidos. Tu, ¿quieres probar a "desnudarte" o prefieres seguir cargando con tu "pesada armadura"?.
Alicia Alberola