sábado, 17 de enero de 2009

ESTE AÑO VOY A…

Os suena la frase, ¿verdad?

Todos los años, sin excepción, nos prometemos a nosotros mismos la realización de algún propósito, normalmente, éste es un “viejo conocido”, que nos acompaña año tras año, como: dejar de fumar, hacer deporte, visitar más a la familia política, dedicar más tiempo a la familia y menos al trabajo, estudiar más y mejor, discutir menos, ….Todos son muy conocidos, ¿verdad?.

Los más optimistas, a estos propósitos ya conocidos añaden otro u otros como: voy a estudiar un master, voy a cambiar de trabajo, voy a decir “NO” más a menudo, voy a dedicar todos los días un ratito para mí, voy a disfrutar de la vida, no voy a correr, voy a ser fiel a mis principios,...

La pregunta de reflexión es: ¿Por qué se nos olvidan los buenos propósitos de principios de año?

Y como siempre, no vale sólo con reflexionar, además hay que movilizarse y actuar. Por lo que, una vez detectado el porqué, pasamos a: ¿Qué podemos hacer para mantener ese entusiasmo a lo largo del año?

Os propongo algunas ideas, que no quiere decir que sean ni las mejores, ni las únicas y tampoco las que garanticen el éxito al 100%, simplemente son sugerencias que a su vez os pueden dar nuevas ideas:

1.- Podríamos empezar anotando todos los objetivos/propósitos del nuevo año.

2.- Una vez anotados, podríamos seguir dividiendo o troceando uno por uno cada objetivo, de manera que consigamos encarar no un macro objetivo que nos puede desmotivar, por lo grande o lo lejano, sino pequeños retos más llevaderos y de más fácil consecución.

3.- Dado que partimos de la base de que SI vamos a conseguir todos y cada uno de ellos, (porque no hay nada ni nadie que nos lo impida sólo nuestras creencias), procedamos a planificar y disfrutar desde este momento con gratificaciones/premios, grandes o pequeñas a gusto del consumidor. Estos premios, por un lado nos darán el empujón final que nos mueva a la acción y, por otro lado, serán una recompensa por la consecución.

Es muy importante tener en cuenta esta máxima: Siempre, que consigamos algo DEBEMOS reconocérnoslo y querernos por el éxito conseguido, da igual que sea pequeño o grande es NUESTRO ÉXITO y lo hemos conseguido, por lo tanto, celebrémoslo.

En definitiva, y como se conoce en coaching, se trataría de diseñar objetivos SMART: específicos, medibles, realistas, alcanzables, motivadores y con una limitación temporal.

Una vez hecho el listado, ¿cómo consigo recordar, a pesar del día a día, mi propósito? De nuevo os propongo algunas sugerencias:

- Colocar este papel en el que hemos anotado los propósitos en un lugar importante/representativo, es conveniente que nos sea un lugar que se vea mucho porque al poco tiempo dejaremos de verlo. Es mejor ponerlo en un lugar en el que habitualmente dispongamos de paz, de tiempo para pensar, en definitiva de sosiego.

- Los que habitualmente trabajamos con el ordenador podemos poner salvapantallas o fotos en el escritorio que nos recuerden cada uno de los objetivos, de manera que se puedan ir modificando en la medida que se van consiguiendo.

- Buscar un símbolo (colgante, amuleto, pulsera, pin, chapa, fotos, cuadros, música, perfume …) que nos recuerde que tenemos unos “Deberes” muy importantes para nuestro desarrollo personal.

- Apuntar en un calendario fechas en las que podemos hacer un chequeo de cómo van los objetivos…


Y todo ello para que el día 31 de diciembre podamos decir triunfalmente: este año he hecho/cumplido…con TODOS mis objetivos!!!!

¿Aceptas el reto?

Alicia Alberola

1 comentario:

Carmen Gómez Ejerique dijo...

Hola Alicia¡¡¡
Este año voy a vivir cada instante al 100% y desde luego cuando trace mis objetivos voy a tener muy en cuenta todo esto que dices. me parece muy práctico y útil.
Un beso